Un mes después de las elecciones y con la atención centrada en la consitución del nuevo gobierno, hago mi reflexión sobre las elecciones del 20-N.
Siete millones de personas han respaldado al PSOE. Siendo éste un mal resultado electoral, no podemos olvidar que una parte importante de la sociedad española ha confiado en el proyecto socialista. El PSOE ha perdido cuatro millones de votos que no han ido a parar en su integridad al PP: España no es un país que se haya escorado hacia la derecha. Más bien al contrario a tenor de la multitud de movimientos sociales que han surgido durante el 2011 o el importante incremento de votos y escaños que ha experimentado IU.
Nuestra tarea como socialistas es la de desarrollar políticas de izquierda que nos permitan recuperar ese electorado, fundamentalmente progresista, que ha dejado de confiar en nosotros. Podemos identificar la aplicación de políticas ajenas al ideario socialdemócrata como motivo fundamental de esta desafección. Poltícas ajenas a la voluntad del Gobierno socialista, cierto, pero puestas en acción por el mismo. La concepción de un nuevo proyecto progresista constituye el primer reto para afrontar el futuro. Políticas ciudadanas, pero también económicas. Fundamentalmente económicas, que afecten a la distribución de recursos y muy especialmente a los ingresos del Estado.
Este objetivo no se puede acometer en solitario. Para ello, es necesario que la mayoría política de Europa sea socialista. Las limitaciones de un gobierno de izquierdas en una Europa conservadora se han puesto de manifiesto durante el último año. La solución a la crisis va a venir de Europa. Por ello hemos de lograr que la UE tenga una clara sensibilidad social.
El modelo de partido es otra tarea a acometer. se nos ha pedido insistintemente más democracia, dentro y fuera del partido. La reformulación del concepto de partido de masas es más necesaria que nunca. A través de una interacción fluida con los agentes sociales y los miembros de la sociedad civil podemos lograr generar dinámicas mutuamente beneficiosas. Las Casas del Pueblo deben abrir sus puertas, ser lugar de cultura y debate, constituirse en punto neurálgico de cada municipio. Esto requiere estar dispuesto a escuchar la crítica constructive y defender y explicar nuestras posturas ante la ciudadanía.
La apertura no significa que se deba devaluar el concepto de afiliado. Son ellos -somos nosotros- los que conformamos el partido. Y son los afiliados los que deben tomar las decisiones. Para ello; arquitectura institucional y disciplina.
La responsabilidad del gobernante comporta en ocasiones la imposibilidad de tomar las decisiones políticas que se consideran adecuadas en base a consideraciones de interés público o electorales. Actualmente la cuota del poder del PSOE es reducida. Es el momento pues de ser ambiciosos y lanzar un proyecyo que dé como resultado un partido más grande, más fuerte y con mayor implantación social. Estas son las premisas que nos permitirán ganar el futuro, las elecciones que se avecinan y construir una sociedad más justa.
Por último, quiero hacer público mi agradecimiento al compañero Secretario General del PSOE. Tras ocho años recibiendo críticas y ataques, la inmensa mayoría de ellos injustos y sin fundamento, quiero manifiesto mi reconocimiento por su labor al frente del partido y del ejecutivo. Por ser un gran Secretario General y Presidente del Gobierno, por hacer un país mejor y por habernos descubierto que otro mundo es posible. Gracias Presidente, gracias José Luis.




