lunes 20 de septiembre de 2010

Mia cara mensa

La cantina (que poco me gusta ese nombre) se parece realmente a la Mensa de Siena. Funciona igual, llevas una bandeja, coges cubiertos, comida y un surtidor de agua para llenarte cuantas veces quieras.
Tiene algunas cosas mejores, como por ejemplo que hay una maquinita de cafés o chocolate o infusiones y te puedes tomar los que quieras, aunque normalmente no son más de uno por comida. Otra cosa buena es que no hay que pagar. Aquí la beca lo cubre todo, en Siena el Gobierno italiano financiaba la mayor parte.

Pero aquí acabó lo bueno. Llega lo malo que es bastante. Fundamentalmente es que no puedes elegir. Sólo hay una opción de comida. Lentejas, o las comes o las dejas. En Siena teníamos cuanto menos cuatro opciones de comida. Aquí sólo una y ya van siendo unos cuantos días que han puesto asquerosidades varias. No puedes hacer nada, más que dejar la comida en el plato.  Porque tenemos prohibido cocinar. Bueno, exáctamente está prohibido tener hornillos, así que si alguien sabe recetas de cocina buenas con microondas, estaré encantado de recibirlas ;). Teóricamente hay menú vegetariano, pero consiste en el menú normal, sólo que sustituyendo la carne por algo vegetal. Cenamos cuatro días a la semana embutido: salchichón, jamón (perdóname jamón de verdad). Menos mal que hay ensaladas.

No es mi intención quejarme de la beca en absoluto, pero desde luego la calidad de la comida debería mejorar, o por lo menos dar varias opciones.